
YO quiero estudiar a tope para luego tener un verano increíble”. Todos los padres del mundo pagarían una fortuna para escuchar esta frase en boca de sus hijos. Y más si lo dicen con la convicción que lo proclama Leticia Canales. Lo dice con todo el alma porque no es una niña de catorce años al uso. Junto a su hermana gemela, Loiola, forma un tándem deportivo perfecto. Las dos practican hockey y surf al más alto nivel desde hace años. Tanto Loiola como Leticia son la prueba de que los medios que ofrecen hoy en día las federaciones y la Diputación Foral de Bizkaia hacen posible el acceso y disfrute del deporte de élite, sobre todo en deportes minoritarios.
Pero para llegar a codearse con las mejores surfistas de Europa y ser convocadas por la selección sub’18 de hockey con tan sólo catorce años, también es necesaria una mentalidad y una fortaleza fuera de lo normal, mucho sacrificio y esfuerzo... y cumplir con la difícil condición que exige su padre: “Si queréis jugar a hockey y seguir surfeando, no podéis bajar del notable”. Y, a día de hoy, Loiola y Leticia siguen cumpliendo con ese pacto.
Estas dos sopeloztarras reconocen que es “muy chungo compaginar sus estudios con sus compromisos deportivos”. Con tantos viajes para competiciones es habitual que pierdan muchos días de clase o que no puedan asistir a los exámenes como el resto de sus compañeros y deban hacerlos fuera de fecha. Pero ellas saben que si cumplen con su parte del trato pueden disfrutar de experiencias que no están al alcance de cualquiera. El esfuerzo y el sacrificio merece la pena. Para más inri, Loiola y Leticia no se dedican en cuerpo y alma a una única disciplina deportiva. Si les rodea ese halo especial que tienen todas las parejas de gemelos, ellas rizan aún más el rizo. Se desdoblan y hacen una doble apuesta por triunfar como deportistas. Desde los seis años practican tanto surf como hockey.
Cogieron la senda que había marcado su hermana mayor, Victoria, y han convertido sus dos pasiones en un modo de vida. No tuvieron que ir muy lejos de su casa para tocar una tabla de surf. Desde los seis años hasta los once, Loiola y Leticia recibieron clases de surf en la playa de Sopelana. En la escuela de Peñatxuri aprendieron de David Bustamante, Gorka Yargitu y Aritza Saratxaga. Este último fue el primero que les llevó a competiciones locales. Desde el año pasado han intensificado sus entrenamientos y ya no sólo toman clases en los meses de verano. Durante el invierno también asisten a clínics y sesiones del más alto nivel.
Actualmente trabajan con mucha intensidad ya que no quieren ser “buenas en nuestro entorno, sino también poder competir contra lo mejor del circuito internacional”. Paralelamente al surf, Leticia y Loiola comenzaron a jugar al hockey en el Club Jolaseta. Tras el primer año Loiola hizo un amago de dejarlo pero, tras digerir un ataque de celos al ver cómo su hermana ganaba su primera medalla, decidió volver para convertirse en una gran defensa. A partir de ahí han vivido la misma historia que en el surf.
Regularmente son convocadas por las selecciones vizcaina y vasca. Hasta tal punto llega su proyección que con catorce años ya saben lo que es jugar con los equipos de categoría cadete y juvenil. Para la próxima temporada se han propuesto militar sólo en el equipo de categoría cadete, que ya la experiencia con el conjunto juvenil les ha pasado factura en el plano físico. Eso sí, si les llama la selección vasca de categoría juvenil no van a fallar. Entrenar y jugar en un deporte colectivo les ha servido para alimentar valores a los que el surf no llega como el trabajo en equipo, el sacrificio personal en favor del colectivo, etc.
Pero pelear en dos frentes tiene sus inconvenientes. Las dos hermanas deben elegir con mimo su calendario de competiciones. Por un lado, en el surf, tienen que elegir qué pruebas disputarán: si las del circuito de Euskadi, las del estatal o las de categoría europea. Para confeccionar el calendario siguen a pies puntillas los consejos de sus entrenadores. Así todo, han tenido que renunciar a pruebas, tanto de surf como de hockey, para poder asistir a otros eventos o competiciones que en ese momento eran más convenientes. Esta temporada, entre otras muchas cosas, se proponen competir en las cuatro pruebas del circuito europeo junior a las que les va a llevar su entrenador Aketza Sánchez. También participarán en eventos y competiciones organizadas por sus patrocinadores (Billabong, Kustom y Moor) en los que toman parte con los mejores surfistas del mundo.
Tarde o temprano, si siguen con esa proyección, tendrán que tomar una difícil decisión: dedicarse en exclusiva al surf o centrarse en el hockey. El primer camino les llevará a recorrer el mundo y disfrutar de un estilo de vida muy especial. La segunda opción les llevaría a codearse en la élite de un deporte con el que seguramente podrían disfrutar de unos Juegos Olímpicos. Es sin duda una decisión muy dura para cualquier deportista. Bendito dilema.