A finales de junio de 2007, el banco de inversión Bear Stearns trataba de evitar la quiebra de dos fondos de alto riesgo dañados por los impagos de las hipotecas subprime. El movimiento hizo saltar las alarmas de los mercados financieros y acabó por desnudar la fragilidad del sistema, que desde agosto vive al borde del colapso. Otros temas en este número
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