La crisis ha agudizado las necesidades de liquidez de bancos y cajas, sometidos a una presión financiera desconocida. El poder comercial de las redes y la falta de cultura financiera han provocado que, como acaba de alertar la CNMV, en ocasiones la relación entre las entidades y sus clientes no discurra por los cauces de transparencia establecidos por la directiva europea Mifid. La capacidad de vender productos de forma masiva obliga al inversor a extremar su cautela si no quiere llevarse sorpresas desagradables. Depósitos, participaciones preferentes, cuentas de ahorro, fondos de inversión…
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