Belén Esteban se casa. El sueño de toda una vida se convertirá en realidad en Junio, en cuanto dé el "Sí, quiero" bajo la atenta mirada de su Andreíta, escorada a la izquierda por el peso de unas arras que a buen seguro subvencionará su jefa: Ana Rosa Quintana. Todas las tiendas de novias de barrio están prevenidas porque una de las bodas más esperadas en la periferia ya tiene fecha, la Esteban se casa el 27 de junio. La menos virginal de todas las futuras esposas de Europa matrimonia con Fran, el camarero que la conquistó con su porra matinal. ¡Y es que los churros de talla grande enamoran a cualquiera!
¡Qué lejos queda aquella chica redonda que no decía ni pío, mientras el imprezionante de su novio coleccionaba bragas en las plazas de toros! Jesulín de Ubrique puso sus ojos y algún que otro órgano más en una Belén que durante una época cortó orejas y sobre todo rabo en Ambiciones. La Esteban vivió un auténtico culebrón rodeada de enemigos que veían peligrar su estatus si Jozulin, obnubilado con la rubia oxigenada, dejaba de mantener a toda la familia. Humberto Janeiro, padre, hizo bueno aquello de “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo “, y al tigre de Ambiciones e trincaron por instigador y no por la oscilación de un cuerpo que ha conquistado a una horda de mujeres ávidas de dinero.
Don Humber ha protagonizado momentos bochornosos con sus novias y montajes, y fue uno de los que más se alegró cuando Belén fue propulsada e invitada a empujones abandonar la casa al más puro estilo Gran Hermano.
Sin embargo, el play boy de merendero cambió de idea cuando vió a la ex de su hijo desnuda con el culo en pompa encima de una moto: como buen viejo verde quiso hacer las paces con Belén, ya estrella mediática.
La Esteban vivió en un auténtico infierno, la bruja del cuento era la Bazán, una malvada suegra que intentaba proteger a su hijo Jesús de la chica de barrio que consideraba una fresca y a la que hizo la vida imposible, nada que ver con el buen rollo del anuncio de Bimbo. ¡Ya se sabe, más vale malo conocido que bueno por conocer, y ahora la risa tontuna de Carmen esconde su frustración!
La madre de Jesulín se ha convertido en la cotilla mayor de Ambiciones, la que casca todos los secretos que esconde la Campanario y se alía con la Esteban en todos los conflictos. Lejos queda ya esa imagen en la que Jesulín tiraba al portal de Belén todas las pertenencias de su ex en bolsasde basura. Por cierto, es ver una e imaginármela llena de millones de euros, ¡lo que marca la Zaldívar!
La evolución estética de Belén es digna de estudio: si se quitara las bolsas que cubren sus ojeras cada mañana adelantarían la próxima cumbre de Kioto, algo cambiaría en la estrategia contra el cambio climático. La Esteban puede sofisticarse hasta la extenuación, pero fue tan profundamente penetrada por el suburbio que será un coito que durará de por vida. ¡Ya le gustaría a Nacho Vidal!
La guerra entre Jesulín y la Esteban está en el punto G, porque el de Ubrique parece estar haciendo movimientos para quedarse con la guardia y custodia de Andrea. “Andreíta, cómete el pollo, coño”: a la niña le gusta el pollo y al padre lo segundo. No en vano, su fama le precede, el torero es un visionario, precursor y hace años ya que se anticipó al gobierno del Estado y se pone morado a comer conejos...
La boda va a ser un espectáculo en sí mismo, sin exclusivas y abierta a todo el mundo. ¿Se imaginan a Jezulín entonando su hit boa boa boa...? Sería precioso, todos en armonía: la Campanario podría después entretener a los niños a medio banquete por su extraordinario parecido físico con Fiona de Shrek. Podrían improvisar un txiki park y la madre de la Campa, que a pesar de querer conseguir la invalidez absoluta protagonizando un presunto fraude al Osakidetza andaluz corre como una gacela, podría ayudar a su hija y ejercer de monitora.
El menú de la boda es clarísimo: tras los entremeses Andreíta podría hacer una exhibición de ingesta de pollo, eso sí de baserri, mientras espera la tarta nupcial coronada por un txikiti currupipi sustituyendo a la tradicional parejita de novios. En vez de la sidra de la gaita les vamos a enviar auténtico sagardo y patxaran para el brindis. ¡Que vivan los novios y arriba la Esteban, que a buen seguro entonará el estoy súper feliz estoy súper feliz!