Ahora que estamos en invierno, vamos a dejar por un día los zapatos de ciudad para calzarnos las botas de esquí. Nuestro destino va a ser el complejo de esquí formado por las estaciones de Font-Romeu y Pyrennées 2000, donde podemos dedicar unas jornadas a la práctica del esquí de fondo, en una de las estaciones más antiguas y mejor equipadas de los Pirineos, de los que es un magnífico balcón. Sólo hace falta que tengáis la misma suerte que yo tuve, pues todas las noches nevó copiosamente, pero por las mañanas lucía el sol, encontrándose la nieve en perfecto estado. Además, tiene la comodidad de que no hay que mover el coche del hotel para desplazarse a las pistas.
Cuenta Font-Romeu con numerosas instalaciones deportivas, siendo un lugar frecuentado por los deportistas de élite para realizar entrenamientos en altitud. Además, su abundante sol y un clima único ha hecho que se haya convertido en un centro para el tratamiento de las enfermedades respiratorias, desde que en 1924 se abriera el Sanatorium. Hoy se desarrolla la denominada climatoterapia, un tratamiento que está especializado en los cuidados del asma, especialmente infantil.
ESQUÍ DE FONDO
Las pistas de esquí de fondo se sitúan en torno a la planicie de La Calme, siendo las más importantes las de Les Mauroux (roja de 11,3 km), La Panoramique (azul de 9,8 km), La Calme (azul de 7 km) y la Petit Calme (verde de 3 km). Por el otro lado tenemos los bucles de Moullières (verde 3,6 km) y L’Epaule (azul de 4 km).
Estos dos complejos de pistas están unidos por la pista del Col Rouge (roja de 3 km.), que pasa por la cima del Roc de la Calme (2.213 m.), accesible también en telesilla, que los esquiadores de fondo pueden utilizar una vez al día.
De esta forma hemos sentido la sensación de hacer cumbre con nuestros esquís de fondo, ya que por la pista de Mauroux hemos ascendido al pico del mismo nombre, de 2.137 metros de altitud. Como recompensa al esfuerzo, el Hotel Sun Valley, en el que nos alojamos, cuenta con baño turco, sauna y un par de jacuzzis, de los que hemos dado buena cuenta para recuperarnos,mientras contemplábamos las nevadas cumbres pirenaicas
VISITAS Y EXCURSIONES
En Font-Romeu merece la pena acercarnos al Grand-Hôtel, edificio de 1910 que albergó a celebridades del mundo político y de las familias reinantes. También tenemos que visitar la capilla del Ermitage, que cada año recibe a numerosos peregrinos procedentes de Catalunya y del mundo entero, que acuden a venerar a Nuestra Señora de Font-Romeu.
Font-Romeu es también el punto de partida para realizar interesantes excursiones que tienen como destino Llivia, enclave catalán en Francia que cuenta con una famosa Farmacia, la antigua plaza fuerte de Mont-Louis, las murallas y el Fuerte Liberia de Villefranche, la cueva Les Canalettes (www.grotte-grandescanalettes.
com) y efectuar un viaje en el pequeño tren amarillo.
EL TREN AMARILLO
El pequeño tren amarillo (petit train jaune) constituye todo un símbolo para los habitantes de la Cerdaña, además de permitirnos realizar un fascinante viaje por los Pirineos ahora nevados. El tren discurre a media altura de las escarpadas pendientes del valle del río Tet, atravesando a ritmo suave grandes espacios bucólicos situados a los pies de los macizos de Canigou, Cambre d’Aze, Carlit y Puigmal, con la lejana silueta de la sierra del Cadí.
En total son 63 los kilómetros de recorrido de esta línea que comienza en Latour de Carol y finaliza en la ciudad fortificada de Villefranche-de-Conflent. En ambas estaciones se puede enlazar con las redes ferroviarias española y francesa, respectivamente. La construcción de esta vía se realizó entre 1903 y 1927, necesitando 650 obras, destacando los 19 túneles y, sobre todo, los dos impresionantes viaductos, el de Séjourné, de 230 metros de largo y 80 de alto, y el de Gisclard, que salva un desnivel de 80 metros de altura. Ahora aspira a formar parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.