Los excesos en las comidas en Navidad provocan un aumento de peso de tres kilos de media. Las personas obesas o con sobrepeso tienen un riesgo entre dos y tres veces mayor de padecer hipertensión arterial que aquellas que se encuentran en su peso adecuado. “No es lo mismo que una persona sana gane unos kilos de más durante las fiestas a que lo haga alguien con hipertensión, diabetes y colesterol elevados. Cada año, es frecuente que en estas fechas los pacientes engorden entre 2 y 4 kilos por causa del abuso de alimentos calóricos en las comidas navideñas, lo que incrementa el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular”, asegura la doctora Nieves Martell, coordinadora del Club del Hipertenso de la Sociedad Española de Hipertensión y Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA). En muchos casos, los excesos que se cometen durante la Navidad sirven para diagnosticar casos de hipertensión y diabetes que antes de estas fechas se encontraban en el límite. Según esta especialista, “después de las vacaciones es frecuente detectar pacientes que presentan síntomas como consecuencia de los excesos. Lo habitual es que se tarde una media de dos o tres meses para perder los kilos que se engordan durante estas fechas”. Así, por ejemplo, pacientes con obesidad o colesterol elevado que no muestran síntomas inmediatos, cuando van al médico o se someten a análisis tras las fiestas se constata que se ha disparado su colesterol o su peso y es entonces cuando tienen que empezar a hacer una dieta más estricta.
En este sentido, esta especialista advierte que “intentar mantener el peso es uno de los factores más importantes del tratamiento de la hipertensión arterial, es más, en muchos pacientes constituye el único tratamiento, no siendo necesario añadir medicación. Se ha podido comprobar que un aumento en el peso corporal de 10 kilos supone una diferencia de 20 mmHg en la presión arterial sistólica (máxima) y de 10 mmHg en la tensión arterial diastólica (mínima)”.
“Una pérdida de tres o cuatro kilos, aún sin alcanzar el peso ideal, repercute de forma importante en el control de la presión arterial; la mejora de la respuesta del tratamiento farmacológico para la hipertensión y la mejora de la tolerancia a la glucosa, además de ayudar a regular los niveles de colesterol y ácido úrico, facilitar el trabajo cardíaco y la respiración, y aminorar la sobrecarga en las articulaciones”, asegura la doctora.
RIESGO CARDIOVASCULAR
Ser obeso o tener sobrepeso multiplica el riesgo de padecer hipertensión arterial en aquellas que se encuentran en su peso adecuado. Y lo mismo sucede a la inversa, los hipertensos son más propensos también a tener exceso de peso. “A medida que aumenta el peso se elevan las cifras de presión arterial, resultando mucho más evidente en los menores de 40 años y en las mujeres”, señala la doctora Martell. Además, sabemos que la obesidad contribuye al desarrollo de la hipertensión arterial en más del 70% de los casos y por eso resulta tan importante controlar el peso desarrollando hábitos alimenticios adecuados.
A veces ni siquiera son necesarias medidas drásticas para conseguir el objetivo deseado. De hecho, pequeños cambios dietéticos pueden conseguir grandes resultados para nuestra salud. Así, la pérdida de cinco kilos de peso reduce las cifras de presión arterial entre 3 y 2,5 mmHg (sistólica y diastólica) y 10 Kg menos de peso en los obesos consigue reducir la mortalidad total en un 20% y la mortalidad debida a complicaciones de diabetes en un 30%.