Carmen Machi interpreta a Aída, una mujer luchadora que ha sufrido mucho en la vida. Su autoestima está por los suelos y a pesar de las experiencias tan duras por las que ha tenido que pasar, sigue siendo una mujer frágil. Es honesta y noble y lleva una vida consagrada a sus hijos y a su trabajo. ¿Qué sintió cuando le ofrecieron protagonizar Aída?
Bueno, pues una pena enorme de dejar 7 Vidas, que es lo que estaba haciendo en ese momento. Realmente tuve miedo ante el reto que se me presentaba. Pero bueno, ha salido bien.
¿Por qué tiene tanto éxito Aída?
No sé. Creo que llega un momento en que la gente se encariña tanto con los personajes que los hace suyos. Además, es una serie que cuenta realidades que suceden en nuestro país. En conjunto reúne un perfil social que todos reconocemos muy fácilmente y nos reímos también de la desgracia propia de uno. Reírse de uno mismo es muy sano.
¿Conoce a muchas Aídas?
Hombre, a muchas, muchas, no. Pero sí es verdad que a lo largo de tu vida te vas encontrando gente a la que te quedas mirando las reacciones que tienen o en como ven la vida y enseguida las relacionas con el personaje.
¿Tiene algo en común con su personaje?
Absolutamente nada. Aída es un papel que interpreto y nada más. No tenemos nada que ver.
¿Teme encasillarse?
Mira, encasillarse es cuando todos los personajes que interpretas a lo largo de tu vida son iguales y yo el único que estoy haciendo con este perfil es el de Aída. El temor sería que no te saliese trabajo.
¿Tiene antecedentes artísticos en su familia?
Sí, toda la familia se dedica al mundo del espectáculo. Hay músicos, hay directores, hay bailaores…
¿Qué proyectos futuros se trae entre manos?
Tengo varios proyectos para cine, aunque ahora mismo estoy ensayando para teatro La tortuga de Darwin, de Juan Mayorga.