Lleva cuatro años en los informativos de fin semana y tiene sensaciones encontradas respecto a su horario laboral. Le hizo ilusión al principio,tuvo también horas bajas y ahora está en un momento de estabilidad personal y profesional. Le fastidia de su trabajo el no poder quedar con más holgura los fines de semana. ¿Qué tal lleva lo de trabajar en fin de semana? ¿Se ha acostumbrado?
Ya son cuatro años. Al principio muy bien, tener cuatro días libres entre semana te permitía hacer muchas cosas y luego pasé un momento de bajón: es que no tienes ningún fin de semana. Estás encerrada desde la diez de la mañana hasta las diez de la noche, no puedes ir a comer tus amigos…
Y ahora, ¿qué tal se encuentra?
He llegado a un punto de equilibrio y, aunque pase sueño, salgo a cenar.Me pongo una hora tope, no bebo, no hago estragos, pero salgo; si no lo hago dejo de ver a mucha gente, muchos amigos y no hay que perder las amistades.
Si pudiera elegir, ¿qué horario escogería?
Es que ahora estoy muy bien, trabajo con Pepe Ribagorda y es una gran persona. Ten en cuenta que estamos juntos durante tres días de forma total. Me parece un lujo estar con él. Llevo tres años con él y estoy encantada. ¿Si me cambiaría de informativo? Creo que he pasado por todos. Empecé en el matinal, en la desconexión con Cataluña. Después vine a Madrid para presentar el del mediodía con Hilario Pino, he sustituido a Pedro Piqueras en el de noche... Y no sé qué decirte, ahora me he acostumbrado y le he cogido el ritmo a esto.
Dicen algunos que resultan mucho más relajados los informativos de los fines de semana.
Pues que vengan a currar aquí los sábados y domingos los que dicen esas cosas. Pueden ser más amables de cara al espectador; los que lo ven desde su casa pueden tener esa impresión. Pero que sea más amable no significa que sea menos trabajado. Quizá no hay tanta agenda política, tanta convocatoria, pero hay que trabajárselo. Trabajamos las mismas horas, pero concentradas en tres días, no en cinco.
¿Es difícil adecuar su ritmo al de su entorno más próximo?
Mi marido también trabaja en esto y lo entiende. No tengo hijos. Si tuviera hijos sería más complicado no poder coincidir con ellos en su tiempo libre. Pero, él, mi pareja, viaja mucho. Está mucho tiempo fuera y nos vemos poco. Siempre digo: mejor la calidad que la cantidad. Mejor verle menos y que los momentos sean buenos. Mejor verse menos, que no todas las noches y estar viendo la tele sin hablarse.
¿Fanática de la información?
Sabes que todos los periodistas somos fanáticos de la información. Te levantas con la radio, te vas a dormir con la radio. Internet es maravilloso para estar informada. He estado diez días de viaje y cuando llegaba al hotel era: Venga, va, diez minutillos para ver qué ha pasado en España.
Y, ¿qué información le interesa?
A mí me interesa toda la información. No es que sea una cotilla, pero me interesa todo, tengo curiosidad por todo lo que me rodea. Incluso cuando voy por la calle, voy preguntado a la gente cosas. Me entero de todo. ¿Tú cómo lo ves?
Que es un poco cotilla.
Eso dice mi marido, pero no; sólo soy curiosona. Me interesa toda la información y lo cierto es que, de las áreas que más me interesan, una de ellas es la de la información internacional. Me parece apasionante,me fascina especialmente.
Dígame, ¿qué hace con tanto tiempo libre entre semana?
No tengo tanto tiempo libre, ¡jolín! Esa es la pregunta de todo el mundo: Cuatro días... ¿y tú qué haces con tanto tiempo libre? Trabajo las mismas horas y entre semana colaboro en la radio, cuido mis plantitas, voy a boxeo…
¿Qué ha dicho? ¿A boxeo como espectadora?
No, hago boxeo. Pero es un boxeo sin contacto, no rompo la nariz a nadie, ni me la rompen a mí. Suelto adrenalina, me relajo,me quedo suave…
No me diga que no ha tenido ganas de romper las narices a alguien.
Sí, claro que sí, pero antes de ir a boxear también. Pero yo doy la cara por mucha gente que ha hecho la información y debo tener un nivel de autocontrol altísimo. Aunque tenga ganas de romper la nariz a alguien o de decirle cuatro cosas a la cara, me tengo que aguantar.
¿Cómo nace su afición al boxeo?
Te extraña, ¿a qué sí? Tengo una lesión de rodilla, me han operado varias veces y hay deportes que no puedo hacerlos. Me apunté a un gimnasio que estaba cerca de casa y me dije: Carme, si tienes pereza para hacer gimnasia, por lo menos tienes el spa para relajarte. Pensé en clases de artes marciales y antes me apunté a boxeo para ponerme en forma y me ha gustado. Pero te puedo decir que no soy una persona violenta.
No lo parece, pero seguro que le sirven estas clases para estar más segura, como defensa personal.
Claro que sí. Pero no fue ese el motivo por el que me apunté. Verás, es cierto que a veces salgo con mis amigos y vuelvo sola a casa. En un mal momento, siempre puedo defenderme yo solita porque estoy en forma. ¿Por qué te hace tanta gracia lo del boxeo?
Yo me imaginaba que usted pudiera hacer pilates, que está de moda, tenis, padel...
Pues ya ves, soy más original, el boxeo es un ejercicio muy bueno, dinámico, elimina tensiones y te da una buena preparación física.
No lo dudo, pero parece que le han contratado para una campaña publicitaria a favor del boxeo.
Pero no me gusta el boxeo de contacto, pegarme con alguien no es lo mío.
¿No es peleona? Da la impresión de que sí lo es.
Soy peleona, pero no una peleas. Me gusta luchar por lo que creo. En eso soy latosa, pero no soy nada mandona en ningún aspecto. Me gustan las cosas con equilibrio, con normalidad. ¿No me ves así?
La veo apasionada, ¿o no?
Sí, eso sí que soy,me apasionan las cosas que me interesan, pero a veces no veo el motivo para enzarzarse en una discusión sin puntos de equilibrio.
¿Coquetería?
Digamos que me gusta sentirme bien. No me visto para los demás, salvo en la tele; me gusta gustarme.