La vasectomía consiste en cortar el conducto que lleva los espermatozoides al semen. Según el doctor Ander Astobieta, coordinador del Grupo de Andrología de la AEU, la demanda de vasectomías ha aumentado en los últimos años, siendo menor la demanda de ligaduras de trompas, una intervención por la que se corta o tapona el conducto que lleva el óvulo desde el ovario al útero, lo que impide la fecundación. “El incremento en el número de vasectomías se debe en gran medida a que es una intervención que se realiza con anestesia local, dura poco tiempo y la recuperación suele ser rápida”, explica el doctor, quien considera que dicho incremento también responde a razones culturales y sociales, reflejando un cierto cambio en los roles de pareja, ya que hasta ahora el control de la natalidad recaía sobre la mujer.
La vasectomía es un método definitivo y menos complejo que una ligadura de trompas femenina y aunque no es lo habitual, pueden producirse complicaciones como hinchazón, hematomas e infección.
El motivo más común que lleva a un varón a solicitar esta intervención es que se encuentra satisfecho con su paternidad y busca la tranquilidad de un método definitivo de control de la fertilidad. Otras indicaciones de esta técnica vienen por enfermedades hereditarias y congénitas que pueden transmitirse a la descendencia.
El doctor Astobieta asegura que la vasectomía es un método de esterilización con una efectividad de entre un 99 y un 99,5 por ciento, ya que detiene la migración de los espermatozoides a través de sus conductos naturales. “No es que exista una vasectomía reversible”, sino que hay “una posibilidad muy remota de repermeabilización espontánea de los conductos deferentes”, señala.
“En la mayoría de los casos, se corta un centímetro del conducto deferente de cada lado, no obstruyendo el cabo testicular lo que permite una mayor probabilidad de éxito con la recanalización”. No obstante, el responsable del grupo de Andrología de la AEU insiste en que, si bien el conducto se puede recanalizar en el futuro, conviene que el paciente que toma esta decisión lo haga con la idea de que es un método definitivo. “Es una técnica adecuada para las personas que tienen claro que no desean tener más hijos”, acotó.
La vasectomía es una intervención sencilla que se realiza con anestesia local, su duración media es de 30 a 40 minutos y no requiere ingreso hospitalario. Técnicamente no es una cirugía compleja. Se realiza una ligadura del conducto deferente que comunica el testículo con la próstata a través del cual discurren los espermatozoides.
Para hacer la ligadura se practica una pequeña incisión por el escroto por la que se accede al conducto deferente. Éste se liga con sutura o bisturí eléctrico o mediante unas grapas. En los últimos años se han descrito nuevas técnicas de vasectomía dirigidas a facilitar una posterior repermeabilización de la vasectomía (vasovasostomía), pero sigue sin lograrse el cien por cien de éxitos.