Escuchar cantar a Diana Navarro es imaginar un paraíso de sentimientos donde la risa y el llanto se encuentran tan fácil comolo hace la fusión de su música. Copla, flamenco, ópera, folklore o new age. Tocando casi todos los palos, esta malagueña considerada por muchos la nueva musa de la copla moderna confiesa que echa de menos el mar y la comida de su madre, aunque cada vez que vuelve a su tierra se lleva algún que otro tupperware. Elegante en el escenario, con vestidos poco desenfadados, cuesta imaginarla con el estilo que le gusta, la ropa hippy. Se crió en Huelín, un pueblo de pescadores, ¿qué recuerda de su infancia?
Recuerdo el mar, lo tengo siempre muy presente. Mis recuerdos están presentes porque mi padre sigue ejerciendo de pescador y yo sigo estando en el mismo barrio con la misma gente, aunque claro, ahora menos.
¿Empezó a cantar de pequeña?
Llevo cantando desde los nueve años, aunque desde chiquitilla veía ami padre y a mis hermanos cantar y los imitaba. Siempre decía: ¡quiero ser cantante! Además, en los eventos familiares cantar y bailar era nuestra forma de divertirnos, por eso creo que el canto es algo innato en mí, viene de familia.
Ahora vive en Madrid, echará de menos su tierra, a los suyos...
Mucho, mucho, mucho. Madrid es bonito, pero no se puede comparar con Málaga porque el mar verdaderamente te da mucho apoyo, sobre todo cuando estás acostumbrada a tenerlo. Madrid es una ciudad que te acoge con los brazos abiertos, donde no te sientes extraña. Yo me he adaptado muy bien, igual por eso de que los malagueños somos boquerones y los madrileños son gatos, y a los gatos les gustan los boquerones... pero muy bien.
He leído que le gusta llevarse en tupperware la comida de su madre. ¿Sabe cocinar?
Sé cocinar pero es que madre no hay mas que una, y mi madre cocina... es la bomba. El otro día me comí unas migas suyas con chorizo... ¡Es maravilloso!
¿A qué se dedicaba antes de ser cantante?
Antes de No te olvides de mí, era la cantante, la maquilladora, la peluquera, aunque aún lo sigo siendo porque me gusta, montaba el equipo, lo desmontaba. En cuanto a estudios tengo los básicos, un curso de maquilladora, inglés turístico y producción radiofónica.
Cuando no canta, ¿qué hace?
La playame gusta mucho,me encanta disfrutar de mi gente echar un ratillo cantando y teniendo esas reuniones familiares. Fíjate, termino de cantar y estoy deseando reunirme con mi gente para cantar, nos divertimos mucho así.
Una vez dijo: “Los besos son gratis, hay que darlos”, ¿es cariñosa?
Sí, pero también soy muy gato ¿eh?, y cuando tengo los días raros estoy un poco arisca... pero sí, soy bastante cariñosa.
La canción Sola de su disco anterior fue todo un descubrimiento; espero que no se sienta así...
No,hay mucha gente que ocupa mi corazón, yo me siento feliz por todo lo que la vida me brinda.
Quizá ser famosa le ayuda a ligar.
No lo sé, estoy empaná, como dicen allí abajo, no sé si están ligando o es otra cosa...
Hablando de su carrera, en 1997, sacó un disco llamado Noche de coplas que no tuvo tanto éxito como No te olvides de mí, de 2005. ¿Cuesta la fama?
La fama cuesta, como dice ese famoso programa. El trabajo de 1997 fue un premio que me dieron en un concurso en el que gané poder grabar una maqueta con cuatro temas, pero yo pagué la diferencia y me hice un disco completo. Pero hasta que no caí en las manos adecuadas, hasta que no me encontré con Manuel Illán y con Chico Valdivia no me vino el éxito tan soñado de hacer lo que me gusta, que es cantar.
Su música es un cúmulo de estilos, para un público muy diverso. Eso le hace diferente.
Sí, yo soy muy mía, y me gusta aprender de todo el mundo pero no imitarlo, por eso la fusión es una manera de reinventarte, de unir sensaciones, cultura, emociones y unir energía, unir a la gente. Si pellizcas de lo étnico, de lo clásico, de lo árabe, de la música chill y de la lírica, unes a diferente gente con diferentes gustos.
En el escenario le brillan los ojos, cada movimiento de las manos invita a evadirse. ¿Le cuesta mucho emocionarse?
No, soy así de blandita y muy dura a la vez, no te creas, según el momento, como todo el mundo. Pero es verdad que creo mucho en lo que hago, por eso me inspiro y me emociono tanto. Encima, cuando la gente está entregada es más fácil.
¿Y emocionar al público?
A lo mejor me tienen mal acostumbrada, porque conmigo se emocionan.Pero si crees en lo que haces, quien lo percibe se emociona también. Cuando tu público está emocionado los conciertos salen mucho más bonitos.
Cuando actúa lleva unos vestidos elegantes, ¿es su estilo?
No, soy bastante hippy, aunque parezca que no.Me encantan los pantalones bombachos y las faldas largas, soy muy alternativa, me gusta la moda, las nuevas tendencias y sobre todo las marcas. Debo reconocer que me gustan mucho.
Qué prefiere: ¿que no se le acabe la fama o seguir teniendo una buena voz?
Más lo último, porque con todo el respeto para los famosos, a mí me gusta ser cantante, no famosa, y que la gente me quiera por mi cante. Le pido a la vida poder seguir soñando y no despertarme de este sueño, seguir viviendo con salud para seguir trabajando cantando.
Estéticamente, en sus fotos y en los conciertos da mucha importancia a las manos, con esas uñas tan largas.
Aunque tengo una personalidad muy definida y ya sé lo que quiero, me dejo asesorar por los demás. Por eso, el concepto estético lo decidimos entre todo el equipo. Sí que es verdad que me expreso mucho con mis manos, con su movimiento. Hay bastante gente que cuando termino los conciertos medice: “Tus manos me llegan por el movimiento, son pura expresividad”. Por eso, nos parece bonito dejarlo plasmado en las fotos y en actuaciones.
¿Considera su voz un arma de seducción?
Creo que sí, de hecho la trabajo muchísimo porque quiero que me conozcan por mi voz. Estética y físicamente intento cuidarme mucho en la alimentación y haciendo ejercicio, pero una cantante tiene que cuidar sobre todo la voz, ya que es el arma con la que se presenta ante el público.
Su último disco se llama 24 rosas, ¿se las han regalado ya?
Sí, me han regalado muchas docenas de rosas y ha sido maravilloso, porque desde que saqué el disco tenemos mucho cachondeo. Una amiga mía que es graciosísima me decía: “¡La próxima vez 24 brillantes!”.