
Situada a orillas del río Duero, Almazán es la capital de una de las comarcas más prósperas de la provincia de Soria, en la que extensas manchas de pinares rompen las características tonalidades de ocre y amarillo propias de los campos de cereal. Antiguamente se explotaba la resina, que ha dejado plasmada su huella en los troncos de los pinos. Hoy, los pinares son recorridos por los aficionados a la micología, dada la abundancia de setas existente en esta zona, mientras que la madera ha dado lugar a una industria del mueble. También se puede caminar por el sendero GR86.
LAS MURALLAS
Almazán, en árabe lugar fortificado o plaza amurallada, hace honor a su nombre, ya que tuvo que ser uno de los mejores recintos amurallados durante la Edad Media. De él se conservan el torreón cilíndrico conocido como Rollo de lasMonjas y las monumentales puertas de los Herreros, del Mercado y de la Villa, que nos da acceso a la Plaza Mayor. Por ello, hablar de Alamazán es hablar de sus murallas. Aunque el nombre árabe de la ciudad pudiera incitar a la confusión, las murallas fueron mandadas construir por los reyes cristianos, edificándose entre finales del siglo XII y comienzos del XIII, emplazándolas en lugares considerados como inexpugnables y creando obstáculos en las zonas más desprotegidas.
UN POCO DE HISTORIA
El nombre de Almazán está unido a importantes episodios de luchas entre musulmanes y cristianos, pues la villa fue objeto de constantes disputas, hasta que fue reconquistada definitivamente en 1128 por Alfonso I el Batallador, quien se encargó de repoblarla. Posteriormente, fue varias veces arrasada por las tropas navarras y aragonesas, quedando definitivamente en manos castellanas. Enrique de Trastámara la otorgó como feudo en 1369 al caballero francés Bertrand du Guesclin. Afinales del siglo XV, Almazán vivió un época de apogeo, llegando a ser en 1496 residencia de los Reyes Católicos durante tres meses. El más ilustre hijo de la villa fue Diego Laínez (1512-1556), influyente teólogo que participó en el Concilio de Trento y fue uno de los cofundadores de la Compañía de Jesús. En el convento de la Merced está enterrado Tirso de Molina, fallecido en Almazán en 1648.
VISITA DE LA VILLA
El casco antiguo de la villa se encuentra en la margen izquierda del río Duero, ascendiendo por una pequeña colina que culmina en el Cerro del Cinto, desde don TIRde se divisa una excelente panorámica. De la primitiva muralla árabe que dio nombre a la villa, tan sólo se conservan algunos tramos, así que lo primero que hacemos es recorrer la muralla y visitar las puertas que se conservan.
Cuenta también con un interesante conjunto arquitectónico situado en torno a la Plaza Mayor, en cuyo centro se encuentra la estatua dedicada a Diego Laínez. A ella se asoman el sencillo edificio del Ayuntamiento y el Palacio de los Hurtado de Mendoza, gótico-renacentista, destacando la elegante galería gótico-isabelina de su fachada norte, el patio interior y los artesonados del techo. El principal edificio de la citada plaza es la iglesia de San Miguel, el mejor ejemplo del románico de la ciudad.
Muy cerca tenemos el más antiguo templo de la villa, la iglesia de San Vicente, construida hacia la mitad del siglo XII, que cuenta con un interesante ábside. Otra iglesia de interés es la de Ntra. Sra. del Campanario, de estilo románico tardío, que cuenta con una hermosa imagen gótica de finales del siglo XV, de la Virgen con el Niño. Concluimos este recorrido por Almazán en el convento de la Merced, del que se conserva la fachada barroca.
LA BAJADA DE JESÚS
Como cada primer domingo de septiembre, mañana será un día de fiesta grande en Almazán, pues la imagen de Jesús Nazareno, tras permanecer una semana en la iglesia del Campanario, será bajada en procesión a su ermita. La banda de música dará inicio a la procesión que vivirá su momento mágico cuando el reloj de la Plaza Mayor dé las 10 de la noche. Entonces se hará el silencio y la oscuridad que precederán al estallido de cohetes y fuegos artificiales, entre una multitud de gente que espera la traca final. Cada año el Nazareno se acerca de esta forma a su pueblo que tanto le venera.