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SE ACERCAN LAS NAVIDADES Y, AUNQUE ESTEMOS EN UNA SITUACIÓN COMPLEJA Y DELICADA A NIVEL SOCIAL, EN GENERAL EN ESTAS FECHAS AUMENTAMOS EN GRAN MEDIDA EL CONSUMO DE COMIDAS Y BEBIDAS, ES FRECUENTE QUE REALICEMOS EXCESOS, DESCANSEMOS MENOS Y BEBAMOS MÁS ALCOHOL Y REFRESCOS.
TEXTO: ANDONI JAUREGI * - Jueves, 23 de Diciembre de 2010 - Actualizado a las 11:22h
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De izquierda a derecha, manzanilla, caléndula y romero
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Por ello creo, conveniente plantear a los lectores la siguiente pregunta: ¿cómo podemos llegar a principios de 2011 sin tener que plantearnos la terrible cuesta de enero de dieta y ejercicio? Megustaría comenzar con unos consejos basados en el funcionamiento de nuestro cuerpo. Hay una costumbre muy extendida entre nosotros que consiste en dejar de comer y ponernos a dieta, en ocasiones auténticos ayunos, porque vamos a comer en exceso posteriormente, por ejemplo por una boda o unas fiestas, como las de Navidad. Estoy convencido de que en este momento hay personas que ya están planteándose restringir la comida porque llegan las fechas navideñas y hay que bajar algún kilo para tener un margen y evitar la gran preocupación que supone engordar.
Esta situación es un gran error; nuestro cuerpo no entiende la razón de dejar de comer porque vamos a comer en exceso posteriormente, sino todo lo contrario; entiende que dejemos de comer porque hemos comido demasiado. Esto es fácil de comprender: dejando de comer y, por lo tanto, generando un déficit de energía, el cuerpo lo interpreta como una situación de estrés exagerado y se prepara para que cuando volvamos a comer se almacenen más sustancias energéticas y aumentemos las reservas por si la situación de necesidad se repite. Por tanto, poniéndonos a dieta previamente nos llevaremos la desagradable sorpresa al día siguiente de la celebración de que aumentamos de peso más que si hubiéramos comido y bebido con normalidad los alimentos necesarios y habituales para nuestro organismo.
Seguro que os habrá pasado o habréis oído de alguna persona que se pone a dieta porque tiene un acontecimiento y, tras el banquete, ha vuelto a coger el peso previo o aún más y se desespera pensando que le engorda el agua o el aire, mientras que quien ha comido con normalidad ha podido engordar sólo en relación a lo que ha ingerido y gastado ese día y recuperará su peso habitual si se cuida un poco en los días siguientes.
Por lo tanto, y en primer lugar, recomiendo no hacer dieta de restricción calórica los días o semanas anteriores a las fechas navideñas, y mantener elnúmero de ingestas diarias (desayuno, comida, merienda, cena) a las que estemos acostumbrados.
Lo ideal sería preparar una dieta depurativa y poco energética los días que siguen a las celebraciones, no tirar la toalla y esperar al 2 o al 7 de enero para empezar a cuidarnos un poco. Zumos de frutas, caldos, purés, purrusalda, sopas, pueden ser un buen complemento a los excesos.
HIDRATACIÓN, FLORA, FIBRA
Otro aspecto muy importante a tener en cuenta es la hidratación con agua.Enestos días es habitual el aumento de la ingesta de bebidas alcohólicas, carbonatadas y/o azucaradas demuydiferente procedencia, regalos, cestas de navidad, compras, y además aumentamos en ocasiones de forma notable la salida a los bares, restaurantes, a casas de amigos o familiares. Debemos hacer un esfuerzo e intentar aumentar la cantidad de agua ingerida, además de por la hidratación, por nuestro aparato digestivo que va a sufrir en exceso.Unbuen truco utilizado por alguno de mis amigos es beber tanta cantidad de agua como de cualquier otro líquido. Haced la prueba y os sorprenderéis de los resultados. También se puede adoptar la norma de beber un vaso de agua justo después de ir al baño. Acabamos de comentar el sufrimiento de nuestro aparato digestivo. Va a tener que aguantar una sobrecarga de alimentosmás condimentados de lo habitual y en ocasiones diferentes a lo que estamos acostumbrados en el día a día, por lo que la aparición de malestares en forma de náuseas, gases, acidez, diarrea o estreñimiento va a ser de lo más habitual.
Sería bueno tener en cuenta que nuestro cuerpo vive en un ecosistema formado por millones de microorganismos. Para que os hagáis una idea, solo un 10% aproximadamente de nuestro cuerpo son células humanas.
El resto, cerca de un 90%, son microorganismos, conocidos habitualmente como flora, y cuya correcta denominación es microbiota. Tales microorganismos (bacterias, virus, hongos, protozoos...) están distribuidos por la piel y las mucosas, en el aparato respiratorio, el genitourinario, en los ojos y los oídos. La más conocida es la flora de la mucosa del tracto gastrointestinal, que realiza funciones muy importantes y es fundamental para una correcta digestión y absorción de los alimentos. Por esta razón, para que nuestro aparato digestivo funcione correctamente, necesitamos tener una flora adecuada. Esta flora puede estar disminuida o afectada por diferentes acontecimientos.
Los más frecuentes suelen ser los derivados de la toma de medicamentos como los antibióticos, y de utilizar productos alimenticios con exceso de conservantes. Así que, como vemos, podríamos comenzar nuestra preparación navideña con un aporte de alimentos funcionales, complementos o medicamentos que lleven incorporados los conocidos lactobacillus o bífidobacterias.
Hay preparados comerciales que los contienen y que se denominan probióticos y que se presentan en forma de cápsulas, de comprimidos o de sobres. También será importante el aumento de la ingestión de fibra, que es de lo que se alimentan estos microorganismos; es lo que llamamos técnicamente prebióticos. Hay productos en el mercado que combinan los prebióticos y los probióticos que nos facilitan y mejoran las funciones digestivas.
Si además tenemos dificultades para hacer la digestión y sufrimos esa típica sensación de náusea y de plenitud abdominal después de comer, podemos ayudarnos con el aumento de alimentos o de productos que contengan enzimas digestivos, como la piña o la papaya, que contienen bromelina y papaína. Es una buena costumbre utilizar estas frutas en el desayuno o en el postre, o incorporarlos como guarnición en los platos y así sustituir en lo posible a la cantidad de dulces que ingerimos en esa época. También existen en el mercado preparados comerciales con estas enzimas.
INFUSIONES
Hay otras costumbres que se van perdiendo o que se reducen a esos días, como por ejemplo tomar infusiones cuando tengamosmalestar de estómago.Hanprobado su eficacia desde hace lustros la manzanilla y la menta. Últimamente, y cada vez más popular, podemos encontrar una planta que es el aloe vera, cuya fibra se utiliza con buenos resultados para el estreñimiento y cuyo jugo se está utilizando cada vezmásen problemas de la mucosa digestiva.Hay preparados en zumo muy fáciles de tomar.
Para qué decir que el consumo de alimentos refinados está muy extendido, sobre todo entre la gente joven, especialmente de azúcares como los espaguetis, las pizzas, los sándwiches y los bocadillos.
Además, en estas fechas se incrementa el consumo de pintxos y de dulces, lo que produce un aumento importante de la producción de gas en el estómago y los intestinos, con las consiguientes y tan indeseables flatulencias que nos pueden colocar en situaciones embarazosas.Tenemos una variedadmuyrica de productos naturales que combaten este tipo de problemas y pueden ser utilizados en infusiones o en otras presentaciones: hinojo, comino, alcaravea y la menta ya citada nos ayudarán a evitar los insoportables gases.
Pero en estasNavidadesmegustaría, fundamentalmente, hacer hincapié en los días posteriores a las celebraciones. Ya hemos hablado de lo importante de la hidratación con agua, que se puede incrementar con el aumento del consumo de caldos, cremas, purés, etc., los que, por desgracia, son cada vez más desconocidos en nuestra dieta.
Hay verduras y hortalizas depurativas y diuréticas, como las alcachofas, los espárragos, la borraja y la ortiga, y en el mercado existen preparados depurativos que favorecen el metabolismo del hígado y de la vesícula biliar, a base de la ya nombrada alcachofa, el cardo mariano, el diente de león y el rábano negro, entre otras.
* Andoni Jauregi es doctor en Medicina y Cirugía y Director Médico de Idoki SCF Technologies
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Gracias por su comentario
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