Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
Koldo Lekunberri - Jueves, 16 de Junio de 2011 - Actualizado a las 19:46h
votos
comentarios
Escribo estas líneas desde la desilusión más profunda y desde la gran impotencia que me genera el haber sufrido el Conservatorio de Música Juan Crisóstomo de Arriaga.
No son palabras de un despechado al borde del barranco, ni de padre enfadado por los suspensos de sus hijas, ni por las veces que se nos han dicho que deben trabajar más. Es la voz de un profesional de la enseñanza que bien sabe por dónde se mueve, es la voz de un padre, -creo-, comprometido.
Hoy es el día que me arrepiento de haber mandado a mis hijas al Conservatorio Juan Crisóstomo de Arriaga de Bilbao. Me arrepiento porque después de tantos años de llevar y traer los instrumentos, de hacer inmensas colas y muy mal humor para recoger horarios a menudo “con no con mucha trasparencia”, tras muchos disgustos y sacrificios, siento que mis hijas abandonan del conservatorio mal humoradas y sin ninguna cercanía para con la música.
¿Cual es objetivo de Conservatorio? ¿Sacar grandes músicos como el Gran Asier Polo, o crear una cantera de jóvenes bien formados que sin ser nada excepcional sean transmisores del gusto y el conocimiento de y por la música? ¿Es acaso el objetivo primordial tener una lista de alumnos en los Conservatorios Superiores con el nombre del profesor pegado al instrumento?, o ¿nos planteamos otra cosa?
Sé lo que es el conservatorio, sé el esfuerzo y sacrificio que entrañan estos estudios para nuestras hijas-os.- bien que lo sé-, de igual manera sé que éste no es el camino de la música. Acomplejados por no superar el trauma de no haber sido el Musikene de nuestra Comunidad, un Conservatorio con unas propuestas obsoletas … envidias, desconfianzas , este no es el futuro de la música. Para este viaje, -de verdad-, no me hacían falta alforjas del Conservatorio.
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
16:02
15:25
15:23
14:48
14:34